El abandono rural no solo tiene consecuencias socioeconómicas, sino también ambientales. El cese de la agricultura y la ganadería tradicionales modifica el paisaje y afecta la biodiversidad.
Aunque inicialmente puede parecer que el abandono favorece la regeneración natural (rewilding), los efectos a medio plazo son negativos:
- Pérdida de biodiversidad: los sistemas agrícolas tradicionales sostenían una gran diversidad de especies.
- Homogeneización del paisaje: desaparición del mosaico agroforestal y pérdida de valores culturales.
- Mayor riesgo de incendios: acumulación de vegetación sin manejo.
- Erosión del suelo y alteración de ciclos naturales: agua, carbono y nutrientes.
En definitiva, el abandono rural implica una pérdida del paisaje tradicional y de la biodiversidad, aumentando la vulnerabilidad frente al cambio climático y reduciendo los servicios ecosistémicos.


Figuras 6 y 7: Mapas de densidad de población del espacio Duero-Douro para los años 1996 y 2023. Se puede observar como la densidad de población disminuye conforme pasan las décadas, siendo especialmente notorio en las regiones más rurales. Fuente: elaboración propia


Figuras 10 y 11: Mapas de la Edad Media de la población en el espacio Duero- Douro para los años 1991 y 2021. Se puede observar como la Edad Media de la población es cada vez más alta conforme pasan las décadas, especialmente en las zonas rurales más alejadas de las ciudades. Fuente: elaboración propia.